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¿Dónde está Roldany? El misterio que conmociona a Manabao

13 de mayo de 2025

Manabao, Jarabacoa. El eco de su nombre aún resuena en las montañas, pero Roldany Calderón aún no ha aparecido. Un niño de 3 años, vestido únicamente con un pantalón gris y una camiseta azul claro, desapareció sin dejar rastro en medio de un paisaje agreste y sembrado de cultivos, rodeado de ríos, rocas y silencio.

Era un apacible domingo 30 de marzo de 2025, cuando la familia Calderón Vargas llegó a la casa de una tía en Los Tablones, en el Parque Nacional Armando Bermúdez. Lo que prometía ser un picnic se convirtió en una angustia sin fin. Estábamos comiendo. Le di varias cucharadas de arroz y se fue a jugar con su hermanita. «Luego se fue», dijo Efraín Nicolás Calderón, el padre del niño.

Desde entonces han pasado más de 1.000 horas de angustia, lágrimas y esperanza. La madre, Carolina Vargas Ureña, se encontraba angustiada y requirió atención médica. El padre, mientras tanto, se embarcó en una búsqueda incansable que llevó a la familia por ciudades, montañas y clínicas. Yo mismo me lancé al río el primer día. Limpiamos el arroyo. El agua estaba cristalina. «Si hubiera estado allí, lo habríamos visto», dijo.

La desesperación se convirtió en protesta pública. Al lugar se han desplegado brigadas del ejército, protección civil, bomberos, unidades caninas, drones e incluso helicópteros. Un perro especializado olfateó sus zapatillas y siguió un rastro que terminó abruptamente cuando saltó al río. Desde allí no se observaron más rastros. Este viaje reforzó las sospechas de que el niño pudiera haber sido secuestrado.

Testigos dicen que vieron a un hombre sospechoso que vestía un chaleco salvavidas y que debajo de su ropa llevaba lo que parecía ser un niño. “Sólo podíamos ver su carita, como oculta por el chaleco”, dijo un miembro de la comunidad. La familia proporcionó esta información a las autoridades, pero las cámaras de vigilancia no confirmaron la ruta. Para nosotros, esta historia es real. No era un niño cualquiera: contaba hasta 20, gritaba sus colores, hablaba con claridad —dijo Carolina—.

La falta de resultados en los primeros minutos y horas fue crítica. “No hubo controles, ni salidas cerradas, ni intervención en Manabao como debían haber hecho”, denunció el padre. Desde entonces, han visitado hospitales, estaciones de autobuses, paradas de autobús y pueblos, colocando carteles y distribuyendo retratos. Fui a Santiago, La Vega, Moca… a todas partes. Seguimos caminando, pueblo tras pueblo —añadió.

Todo el país sigue preguntándose: ¿dónde está Roldany? La comunidad oró por él y un empresario cercano a la familia ofreció una recompensa de un millón de pesos dominicanos por información que conduzca a su ubicación. «No buscamos culpables. Solo queremos saber dónde está nuestro chico», repitieron.

El dolor persiste, pero la esperanza tampoco. Soñé con él. Estaba jugando. Se reía. «Siento que está vivo», dijo la madre. Las autoridades dicen que siguen investigando, pero no han encontrado pistas concretas. Ahora, familias con niños y toda la sociedad dominicana acuden a Manabao con una sola pregunta: ¿quién secuestró a Roldany? ¿Y por qué?

 

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