Azua, República Dominicana – La Policía Nacional arrestó este lunes a dos hombres en relación con el asesinato de Mary (apoda Marruca), ocurrido durante un violento enfrentamiento en el barrio El Prado.
Los sospechosos, identificados como Yeison Matos y Feliz Antonio Soriano, intentaron huir tras el crimen, pero fueron interceptados tras una persecución en la carretera Hatillo-Palmar de Ocoa, en Las Charcas.
Detalles del crimen: Una discusión que se convirtió en tragedia
Según informes iniciales, el incidente comenzó con un altercado entre los sospechosos, que se intensificó hasta convertirse en una confrontación física con lanzamiento de piedras. María, la víctima del ataque, murió en el lugar debido a sus heridas. Los testigos alertaron a las autoridades, que inmediatamente iniciaron un operativo de búsqueda.
Arresto: Persecución y Eficacia Policial
Matos y Soriano huyeron hacia la colonia Las Charcas, pero una patrulla logró localizarlos y detenerlos tras tomar la carretera Hatillo-Palmar de Ocoa.
La rápida intervención de la policía impidió que los sospechosos abandonaran la provincia. Ambos permanecen detenidos mientras se recogen pruebas y testimonios.
Las autoridades no descartan otros móviles del conflicto inicial y actualmente analizan la existencia de antecedentes penales entre los implicados.
«Estamos revisando cámaras y declaraciones para reconstruir con precisión los hechos», dijo un portavoz de la policía. Se espera que en las próximas horas se presenten cargos contra los arrestados.
Los residentes de El Prado dijeron que estaban conmocionados por la violencia del incidente y recordaron a Mary como una figura querida en el vecindario. «Era una mujer tranquila; no entendemos cómo llegó a este punto», dijo un residente, que pidió el anonimato.
El caso ha reavivado la preocupación por los conflictos sociales no resueltos en zonas vulnerables de la provincia.
Antecedentes: Este crimen pone de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de mediación comunitaria y la presencia policial proactiva en zonas históricamente tensas.
A medida que avanza la justicia, organizaciones locales piden programas de prevención para evitar que los conflictos cotidianos escalen a hechos irreparables.

